1. ¿Qué moneda se utiliza en Finlandia?
En Finlandia se utiliza el euro (€), que se introdujo oficialmente en 2002. Si llegas con dólares, libras o coronas, tendrás que cambiar dinero o sacar euros en un cajero automático local.
Créditos: Karoliina Bärlund / Helsinki Partners
En Finlandia se utiliza el euro (€), que se introdujo oficialmente en 2002. Si llegas con dólares, libras o coronas, tendrás que cambiar dinero o sacar euros en un cajero automático local.
En Finlandia se aplica una norma de redondeo: el total a pagar se redondea a los cinco céntimos más cercanos (tranquilo, no se hace por cada artículo). Por eso, las monedas de 1 y 2 céntimos no se usan casi nunca. Es más práctico y te ahorras llenar los bolsillos.
Sí. Finlandia es prácticamente el paraíso del pago sin contacto. Se aceptan tarjetas y pagos móviles en casi todos lados: taxis, cafeterías, mercados e incluso en puestos de bayas en medio del bosque. Visa y Mastercard son las más comunes.
En teoría sí. En la práctica, muchos finlandeses no han tocado dinero en efectivo en meses. Aun así, no está de más llevar algunas monedas o billetes pequeños por si acaso. En algunas zonas rurales todavía puede preferirse el pago en efectivo. Si no se acepta, lo normal es ver un cartel que diga “Ei käteistä” (no se acepta efectivo).
No – en Finlandia no se espera que dejes propina. El servicio está siempre incluido en la cuenta, tanto si te tomas un café como si cenas con varios platos. Pero si el servicio te pareció excelente, un pequeño gesto siempre se agradece.
No especialmente. Ya sea en un restaurante elegante en Helsinki o en una cafetería sencilla en Laponia, la propina es opcional. Lo más común es redondear el total o dejar un par de euros si el servicio fue excelente.
¡Sí! Siempre. El precio que ves es el que pagas. El IVA ya está incluido, así que no habrá sorpresas al pagar.
Sí – si vives fuera de la Unión Europea. Busca tiendas con el cartel de “Tax Free”. Si gastas más de 40 euros en un mismo lugar, puedes solicitar el reembolso del IVA al salir del país. Guarda los tickets y llega al aeropuerto con algo de tiempo. También hay compras tax free en los ferris a Suecia y Estonia.
La mayoría de las ciudades usan apps móviles (como HSL en Helsinki) que te permiten comprar billetes en segundos. También puedes pagar en máquinas automáticas o con tarjeta sin contacto en muchas zonas. No hay muchos revisores – se confía en la honestidad. En los autobuses se enseña el billete al conductor. En tranvías y metro hay que tener el billete antes de subir y tenerlo listo por si lo piden.
Finlandia tiene fama de ser un poco cara – pero no todo es caro.
Los restaurantes con estrella Michelin pueden ser mucho más asequibles que en otras capitales europeas. Menús creativos, ingredientes nórdicos y servicio excelente – todo sin romper la tarjeta.
El agua del grifo es limpia, fría y siempre gratuita. No solo es potable – está realmente buena.
Los parques nacionales siempre son gratuitos. Puedes hacer senderismo, nadar, respirar aire puro con aroma a pino – sin pagar entrada.
La tarjeta de museos (“Museokortti”) es una joya: por menos de 80 euros tienes acceso a más de 300 museos de todo el país durante un año. Incluso si estás solo una semana, puede salirte a cuenta.
Comprar de segunda mano no solo es barato, también es estiloso y sostenible. Puedes encontrar ropa vintage de Marimekko, tazas de los Mumin o unas buenas botas finlandesas ya estrenadas. Aquí rebuscar es encontrar tesoros con sentido. Incluso hay una tienda de segunda mano en el aeropuerto – ¡la primera del mundo!
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